“Unzu: El tiempo se agota”

Joseba Asiron se mantiene en silencio respecto a la propuesta de construir un macroalbergue en el edificio del antiguo Unzu de Pamplona

Imagen del edificio de Unzu desde la plaza de Los Burgos de Pamplona.

“El silencio de Joseba Asiron con respecto a la implantación de un macrohostel en el Casco Viejo de Iruñea es clamoroso”

En otro momento de la legislatura, podría haberse interpretado como una razonable falta de criterio, ante las consecuencias de la turistificación. A estas alturas del conflicto, sin embargo, da la impresión de que lo que opera es, sobre todo, el cálculo electoral. Ahora bien, dar luz verde a Unzu significaría abrir la veda de la turistificación en el resto de la ciudad. No será sólo otra herida en un barrio, cuya condición de espacio residencial se resiente día a día.

Acto primero: las vecinas paran un hotel

En 2017, los representantes de Unzu comenzaron a hacer “aproximaciones” al Área de Urbanismo del Ayuntamiento. Suene creíble o no, esto funciona así, también con los gobiernos del cambio: las constructoras y otras empresas “sondean” al Área de Urbanismo para comprobar el grado de sintonía del binomio público-privado. En despachos, sin luz ni taquígrafos. En este punto, es conveniente señalar que mientras Aranzadi permaneció en el equipo de gobierno, no percibimos la más mínima preocupación por la turistificación del barrio por parte de técnicos y cargos de libre designación del Área de Urbanismo sino, más bien, reflexiones en la línea del “business as usual”.

Sólo cuando el vecindario se organizó y denunció la amenaza —primero a través de “Convivir en lo Viejo” y más tarde junto con la asociación de vecinos del barrio—, el alcalde reaccionó presentando una propuesta de regulación de apartamentos turísticos que, según decían, dificultaría la implantación de hoteles en el Casco Viejo. Si el barrio no llega a movilizarse, Unzu estaría hoy de obras.

Acto segundo: consenso en el cuatripartito

Aunque la normativa propuesta por EH Bildu no solucionaba el problema de los apartamentos turísticos, sí que contentó parcialmente al vecindario, porque frenaba el macrohostel. Algo así como cuando te amenazan con acuchillarte pero solo te cortan una oreja.

Pese a la ausencia de sanciones concretas a los apartamentos ilegales, pese a la inexistente asignación de inspectores, pese a la falta de medidas fiscales para desincentivar los apartamentos turísticos… Aranzadi decidió apoyar la norma, por considerarla un mal menor. IE, Geroa Bai, PSN y UPN se sumaron.

Ahora bien, Geroa Bai ya advirtió —en pleno— que había que limitar los apartamentos turísticos ilegales, pero que no tenía ningún problema con los legales ni con los hoteles, fuera cual fuera su número, saturaran o no áreas de la ciudad.

Acto tercero: los liberales entran en escena

Los inversores comenzaron a moverse. No iban a perder las rentas inmobiliarias por las veleidades de cuatro vecinos quejicas y porque unos podemitas crean que el derecho a la ciudad debe articular el debate público. Hicieron una ronda de contactos, esa cosa tan de vieja política. Con Aranzadi también lo intentaron, pero la propuesta de grabar las conversaciones les resultó disuasoria. La transparencia, esa cosa tan denostada por algunos.

Semanas después, los publireportajes favorables se prodigaron en los medios locales. La sincronización, esa cosa tan esencial en las dinámicas clientelares.

Al tiempo, Geroa Bai solicitó un informe al Concejal de Urbanismo (Joxe Abaurrea, de EH Bildu) para “flexibilizar” la normativa aprobada. En otras palabras: un texto ad hoc que modificara la normativa en curso, permitiendo la implantación del Hotel Unzu, y sin tocar mucho las pequeñas limitaciones a los apartamentos turísticos que incluía el borrador aprobado inicialmente. EH Bildu accedió y lo entregó rápidamente.

En aquel momento, Aranzadi solicitó un informe para evaluar las posibilidades de declarar el Casco Viejo zona saturada de hoteles y apartamentos turísticos.

Acto cuarto: UPN, convidado de piedra

¿Y qué hay de la Derecha? En todo este asunto mantiene un prudente silencio, roto por algunos ataques de sinceridad de Enrique Maya del estilo de “los ultramarinos no sobrevivirán en el Casco Viejo”. Tiene claro su modelo de barrio, promovido en los últimos veinte años: monocultivo de ocio y turismo insostenible. Para quienes viven de cobrar rentas, un bar de copas y con música alta, un apartamento turístico, o un hotel resultan más lucrativos que una tienda que ofrece sus servicios a los residentes pero, conocedores del estado de ánimo vecinal, prefieren pasar de puntillas.

Epílogo

Unzu no es un simple hotel: es una manera de entender nuestra ciudad y su comarca. Sigue la línea de las operaciones urbanísticas de Salesianos, IKEA, la Meca, estación de Etxabakoitz y Zara. Eso sí, supone un salto cualitativo, en tanto en cuanto abre la veda simbólica al turismo depredador. En las próximos días, Joseba Asiron tiene que decidir si su modelo de ciudad es el de la turistificación o el que plantean vecinos y vecinas. Se juega los presupuestos en esta decisión. Nosotros tenemos claro dónde vamos a estar.

 

 

Candidatura Ciudadana Aranzadi

Un proyecto de ruptura democrática para recuperar Pamplona para la ciudadanía

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