Aranzadi propone declarar el Casco Viejo como zona saturada de hoteles y apartamentos turísticos

 

Pide a EH Bildu y Geroa Bai  que se comprometan  a aplicar medidas drásticas contra la turistificación, como primer paso para llegar a acuerdos sobre los próximos presupuestos de 2019

La Candidatura Ciudadana Aranzadi-Pamplona en Común plantea tres medidas para frenar el proceso de turistificación en el Casco Viejo de Pamplona, donde la actividad turística ha llegado a niveles de actividad incompatibles con el uso residencial del barrio.  En concreto, propone declarar una moratoria sine die a los hoteles y apartamentos turísticos; crear una brigada de inspección específica de los apartamentos turísticos y paralizar la concesión de cualquier nueva terraza. La candidatura exige además, al equipo de gobierno que se comprometa a aplicar medidas concretas contra este fenómeno, como primera condición para llegar a acuerdos sobre los proximos presupuestos de 2019.

 Y es que, Aranzadi señala que hace tiempo se ha roto el equilibrio asumible entre la vida cotidiana de los vecinos y la explotación económica del centro de la ciudad, como lo prueban las 600.000 pernoctaciones anuales de Pamplona, que la sitúan a niveles cercanos a los de Donosti.

Para Aranzadi es necesario actuar desde varios ángulos para frenar un proceso que está ya en su fase de madurez.  Propone estas tres medidas concretas:

  • Declarar una moratoria permanente a los hoteles y apartamentos turísticos. Declarar de forma definitiva el Casco Viejo como zona saturada de oferta hotelera formal e informal.
  • Crear una brigada de inspección específica para denunciar y cerrar los apartamentos turísticos ilegales. El 54% de los que se ofertan en el Casco Viejo son ilegales.
  • Paralizar la concesión de cualquier nueva terraza hasta que no se realice una inspección exhaustiva de las licencias existentes y se analice seriamente la posibilidad de multiplicar por 3 la tasa actual con carácter disuasorio.

Más hoteles

En febrero de 2017, ante la oposición vecinal al proyecto de hotel en Unzu, que pretende crear 277 nuevas plazas hoteleras, Aranzadi apoyó una propuesta de mínimos de EH Bildu que incluía una moratoria temporal a cualquier nueva licencia y la limitación de los nuevos apartamentos turísticos a la primera planta en el Casco Antiguo. Si bien no  contemplaba  ningún tipo de inspección sobre los apartamentos turísticos ilegales y aunque los porcentajes de uso hotelero que toleraba eran excesivos -en torno al 15%-, Aranzadi decidió apoyar esta propuesta porque suponía una mejora relativa frente a la ausencia total de regulación.

Un año después de la aprobación inicial, bajo la presión de no se sabe qué intereses económicos, Geroa Bai pide a Urbanismo una modificación normativa que permita la instalación de más hoteles, entre ellos el de Unzu.

Los datos

 Alde Zaharra es ya un barrio afectado por la turistificación. Desde el año 2000 hasta hoy, han abierto al menos 100 nuevos negocios de hostelería. La recaudación por terrazas ha subido un 14% durante esta legislatura, sin que haya cambiado la tasa, lo que indica que se han dedicado a nuevas terrazas unos 1.000m2 nuevos en apenas 3 años.

El estudio Efecto AirBnB (https://lab.montera34.com/airbnb/pamplona/), encargado por el propio ayuntamiento señalaba que existen 2.770 plazas de apartamentos turísticos en Pamplona, de las que el 42% se ubican en el Casco Viejo, situando al barrio iruindarra a niveles cercanos a Donostia. Un 4,3% de los propietarios controla el 28% del negocio de los apartamentos en Pamplona y el ayuntamiento reconoce que más de la mitad de los apartamentos turísticos carece de licencia.

Los alquileres, al alza

 La proliferación de apartamentos turísticos, además de molestias, genera una presión al alza sobre el alquiler. Muchos propietarios, en busca de una mayor rentabilidad, acaban sacando su piso del mercado de alquiler tradicional para ofertarlo en alquiler turístico. Esto provoca una subida de los precios de alquiler que la patronal inmobiliaria de Navarra cifra en un 10% anual. Esta dinámica expulsa a vecinos, tanto a los que son propietarios -que huyen del ocio nocturno- como a los inquilinos de rentas más bajas, que no pueden hacer frente a estas subidas.

El precio del metro cuadrado de los bajos comerciales también sube por la presión turística: los negocios más rentables son los que dan servicios de ocio y turismo desplazando al comercio tradicional, orientado a los residentes del barrio, que genera menos beneficios y no puede, por tanto, hacer frente a las subidas de precios.

Aranzadi insiste en que no hay que esperar a que el Casco Viejo de Pamplona se parezca al de Donostia o al de Bilbao: hay que actuar desde ya y frenar la sangría poblacional del Casco Viejo, que ha perdido un 10% de población, casi la mitad de ellos migrantes. “Hay que estar del lado de los vecinos y vecinas que sufren las subidas de alquiler y el monocultivo del ocio y junto al comercio local, que se ve expulsado de lo Viejo por franquicias y la hostelería “de inversión”. Nuestras plazas no pueden ser sus terrazas”.

Candidatura Ciudadana Aranzadi

Un proyecto de ruptura democrática para recuperar Pamplona para la ciudadanía

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