• ¿Qué velocidad lleva (o debe llevar) el cambio?

¿Qué velocidad lleva (o debe llevar) el cambio?

10, 20, 30 o 50 km/h?… Está sobre la mesa ahora esta cuestión, si se nota o no el cambio en Iruña-Navarra, si tiene que notarse o basta con haber sacado a UPSN del poder… porque existe miedo a que regresen. Y, sobre todo, cuál es la mejor estrategia para que no vuelvan. Ir despacio, más deprisa o no ir… O también, bajando de escalón: ¿se mueven la movilidad, la pobreza, la precariedad, el paro y el salvamento ciudadano? ¿Qué ocurre con los grandes contratos públicos, el personal nombrado a dedo por UPSN o la enorme deuda-herencia adquirida? ¿Puede permitirse la población precaria esperar 10-15-20 años a que los cambios se empiecen a vislumbrar? El debate está abierto en el Gobierno y los entes locales, pero el objeto de éste es, sobre todo, el Ayuntamiento de Pamplona.

Estamos en mitad de la legislatura. Cuando hay síntomas de enfermedad, nos preguntamos si mejor mirar para otro lado o ir al médico, por si acaso. La bicicleta avanza cuando se pedalea; si se para, pierde el equilibrio y se cae… Si este cambio fuese una bici (y de momento no lo es), ¿está avanzando lo suficiente para no caerse? Responda usted sinceramente como ciudadanía de esta ciudad qué cosas ha hecho este Ayuntamiento y qué importancia les da.

La respuesta es muy variada. Hay quien es capaz de enumerar varias cosas y otras no; y gente incluso que opina: “aunque no se haga nada, es bueno el cambio”. El tradicional sectarismo navarro se pone en brete con un taburete de cambio con cuatro patas, pongamos 3 para simplificar, y con una fuerza similar… Cómo combinar la divergencia dentro de una unidad de acción. Esa es la cuestión.

Creo, y me consta no soy el único, que gestionar esa diferencia con honradez implica dos cosas: a) explicar a la ciudadanía, la pata 1 piensa X, la pata 2 piensa Y, y la pata 3 piensa Z, pero b) hemos votado lo mismo por compromiso con esa ciudadanía que quiere el cambio. ¿Se están explicando en el Ayuntamiento las diferencias en cada tema (si las hay) para que cada votante las entienda, o se está aplicando y difundiendo la doctrina de una sola (o 2) de las 3 patas? ¿Por qué no hay actas, ni siquiera internas, de muchas de las reuniones? Solicitamos una comisión independiente, neutral y transparente de ratificación del Acuerdo Programático y que pueda dirimir las diferencias entre la mayoría y la minoría. No puede ser que un partido sea, al tiempo, juez y parte.

Podría ser, y así se manifiesta de manera privada, que la pata que decidió en junio de 2015 no formar parte del Gobierno municipal se equivocó entonces y se arrepiente ahora. Pues bien, habría que decir ya, en ese caso, que la actitud de esa pata sería la del perro del hortelano, ni come ni deja comer, mientras hablan alto y claro de responsabilidad y de trabajo quienes no han querido trabajar desde el primer minuto y torpedean iniciativas que no lideran, para no perder su rédito político, y además acusar de falta de capacidad a quienes proponen. Y cuando el alcalde trae a la palestra el temor al panfleto de Cordovilla, o a quien se frota las manos por hacer patentes unas diferencias que existen y seguirán existiendo (mientras no se presente una candidatura ciudadana unitaria con un programa común) hace su labor, pero quizá olvide que esos intereses se encuentran representados a ambos lados de la bancada, y son también los que no han dudado en apoyar a un gobierno corrupto en Madrid, a favor de Salesianos, del TAV y de las contratas privadas…

Humildemente: ¿qué política puede hacer más fácil el regreso de UPSN, el avance social o la inacción? Acaso no es éste el discurso tradicional del PSOE… ¡que viene la derecha!… Recordemos qué pasó cuando las clases populares vieron en tiempo de Zapatero que sus representantes eran muy parecidos a los que decían combatir, o cuando los obreros en los que habían confiado se encontraban en consejos de administración con una pasta gansa…, que volvían a votar a la derecha, o, peor, a la extrema derecha en Europa.

Nadie desea el regreso del corralito foral, queremos que el cambio dure otros 40 años, y si hay que alternar las jefaturas, que sea. Pero para ello hace falta respeto a la minoría, aunque ésa no sea la mía. Transparencia, perder el miedo, y plan de etapas. Que se haga poco a poco, de acuerdo, pero en la dirección correcta. 5 ejemplos de dirección equivocada: contratos (FCC, 60 millones € en 6 años) no se han analizado los externalizados; personal, ningún movimiento (excepto la jefatura suprema), falta de democratización interna en PM, análisis sin hacer de realidad y necesidades en plantilla; Urbanismo, 4 desalojos, Salesianos, Maristas, edificio Vasco-Navarra, TAV, pobreza energética, aparcamientos subterráneos, vivienda pública; San Fermín, seguir modelo hostelero, juerga y ruido, falta de espacios populares o de espacios 8-80, libro de SF parado; movilidad, no tocar contrato Dornier, ni vehículo privado, miedo al conductor, ni hablar de remunicipalizar el transporte público (MCP).

Respecto al plan de algunos partidos para esta legislatura hemos oído la frase: “Que siga saliendo el agua por el grifo”. Existe una maldición de que Pamplona se incendiaría, inundaría o temblaría si llegase otro gobierno. Pero nuestra obligación es mantener el cambio con las diferencias que nos separan… Un matrimonio de 4 es muy difícil, ya lo sabíamos… Ahora necesita claramente una psicóloga-mediadora neutral. Apliquémonos el cuento, pero pedaleemos, aunque sea un poco de vez en cuando. La ropa sucia se lava en casa, de acuerdo… ¿y si no te dejan? El cambio tranquilo… ¿es demasiado tranquilo? … Debatir y ser transparente no es malo. Democracia interna. Esta obsesión por no molestar a quienes ostentan el poder económico ¿beneficia o perjudica al cambio? Diversidad ideológica y consenso en la acción. Reflexionemos entre todos/as sin imposiciones, para sostenerlo el máximo tiempo posible.

Manuel Millera. Arquitecto

Candidatura Ciudadana Aranzadi

Un proyecto de ruptura democrática para recuperar Pamplona para la ciudadanía

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