¿Qué cultura queremos para Navarra?

¿Qué cultura queremos para Navarra? Este era el título del debate que, organizado por el colectivo Cultura Prekaria, se celebró el pasado 10 de enero en Condestable. Debate que, más allá de las críticas y quejas habituales de ponentes y público a las políticas públicas de las últimas décadas, nos dejó la convicción que se avecinan cambios políticos en Navarra para los cuales ni el sector cultural, ni la clase política, ni la propia ciudadanía estamos todavía preparados… Hay, sin duda, demandas básicas y compartidas como la recuperación de la cultura desde lo público o que se deje a las iniciativas culturales autonomía para su funcionamiento, pero todavía no se han planteado las líneas estratégicas para la reconstrucción de un sector históricamente abandonado que, en nuestra comunidad, probablemente, sea el más castigado por la crisis. Por una parte porque los planes estratégicos de la Administración han resultado un fiasco anunciado y, por otra, porque el propio sector no se ha organizado como tal -más allá de sus asociaciones corporativas- para defender de manera unitaria propuestas comunes. En medio de este clima de incertidumbre por el futuro inmediato, ha ido emergiendo un discurso institucional como engañoso faro para guiar a un sector naufragado: frente al inevitable hundimiento de la cultura pública, la salvación es la privatización del sector. Y en Navarra este discurso se ha materializado en dos realidades: la Ley foral del Mecenazgo y el Museo de la Universidad de Navarra.

La Ley foral del Mecenazgo se ha convertido en el instrumento normativo no solo para cortar cualquier expectativa de crecimiento público de la cultura, sino también para controlar -bajo discrecionales criterios ideológicos- el flujo financiero de los apoyos privados. Una ley para favorecer expresamente el gran mecenazgo de las empresas a las instituciones públicas y a ciertas iniciativas privadas, de cuya gestión la participación real del sector se halla excluida. Y tras la estela de este particular y restrictivo mecenazgo, el Museo de la Universidad de Navarra aparece como emblema triunfante del modelo privatizador. Un museo que en tiempos de recortes ha costado 22 millones de euros, financiado -de momento- por donaciones privadas, pero levantado sobre terreno público, cedido por el Ayuntamiento de Iruña. Y no olvidemos que este museo ha sido concebido por la universidad de una entidad religiosa ultraconservadora, ajena por completo al relato de libertad del arte contemporáneo.

Frente a este modelo privatizador y retrógrado, Cultura Prekaria, en su breve existencia desde su presentación pública en las Jornadas Prekarias de abril de 2014, ha defendido la cultura de la autogestión y de la co-gestión de los espacios públicos, una nueva Ley de mecenazgo y patrocinio de perfil social, el desarrollo de la cultura libre, la apuesta por sectores estratégicos como la cultura de base y el acceso de los más desfavorecidos, la creación de un nuevo consejo de cultura abierto y participativo, el patrimonio material e inmaterial, la cultura en euskara y la dignificación del trabajo cultural. Medidas básicas pero genéricas que necesitamos concretar con los agentes del sector, los creadores y las creadoras y la ciudadanía. Por ello estamos solicitando, analizando y discutiendo diferentes propuestas sectoriales para elaborar una suerte de plan de rescate para la cultura en Navarra. Un plan de rescate desde sector para el propio sector, que contenga desde criterios generales a medidas específicas en diversos ámbitos, que compartiremos con la sociedad para que las debata y las haga suyas. Después de décadas de sometimiento de gran parte del sector cultural al poder político, desconfiamos de una posible alternancia política que no sea alternativa real, porque desconoce la cultura, su estado actual y sus necesidades. De ahí que intentemos ofrecer un plan de rescate básico, consensuado entre gentes de la cultura de diferentes sensibilidades, que nos gustaría fuera asumido por cualquier gobierno que buscara impulsar un cambio profundo.

Esperamos las diferentes propuestas para que nuestro plan de rescate sea realmente amplio y colaborativo (info@culturaprekaria.org), acaso el germen de la articulación de un sector desorganizado y desregulado, que también necesita hacer una severa autocrítica si aspira a empoderarse. Para que antes de las elecciones municipales y autonómicas de mayo todas las opciones electorales tengan una referencia informada para elaborar sus programas culturales. Para que la ciudadanía tenga en sus manos esa referencia para exigir y hacer presión ante las instituciones. Para que el propio sector cultural se convierta -sin mediaciones- en el interlocutor y el protagonista de esta nueva etapa.

La cultura en Navarra y en el resto del Estado, lejos de resignarse ante la crisis y los recortes, ha demostrado que tiene reflejos y capacidad para generar un laboratorio con propuestas creativas y organizativas que exploran la cultura como procomún. La primera de ellas, caballo de batalla de Cultura Prekaria y de gran parte de un sector precarizado y sin techo: una red de centros socio-culturales autogestionados en espacios públicos… ¿Qué cultura queremos para Navarra? ¿La que nos dictan los defensores de la privatización o la que vamos creando colectivamente día a día?

Clemente Bernad, Nieves Ciriza, Xabi Epalza, Patxi Goñi, Patxi Irurzun, Alberto Labarga, Jaime Martín, Carolina Martínez, Pedro Osés , Fernando Pascual y Iñaki Arzoz en nombre de Cultura Prekaria

Publicado en Diario de Noticias el 19 de Febrero de 2015

 

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