“Iruñea Jende Heldua Adeitsua Tratatzen Duen Hiria”/”Pamplona, Ciudad Amigable con las personas Mayores”, por Manuel Millera

Manuel Millera, posa en primera fila, tercero por la derecha junto a Eguino, Asirón, técnicos y responsable de Participación y otras personas asistentes a la presentación del programa.

 

Hacerse mayor es una consecuencia inevitable y conocida de la vida. Pero las personas no siempre estamos preparadas para afrontarlo.

Dice la psicología que saber aceptar esta situación de manera natural es signo de buena salud mental o inteligencia emocional, como lo llaman ahora. Todas tenemos o hemos tenido familiares, amistades, o gente cercana a las que hemos visto envejecer, enfermar o irse, y el acompañarles en ese proceso nos ha ido enseñando a como afrontarlo cuando nos toque, aunque el envejecer nos toca desde el mismo día que nacemos.

Por eso no está claro cuando empieza la tercera edad… ¿Depende de nuestra salud, de la fortaleza mental, de los planes del Inserso, de cuando nos jubilamos? No nos gusta que nos llamen viejos, que nos cedan el asiento en la villavesa, o nos llamen sr. o sra., pero un día sucede, como amanece, o como baja agua por el río, casi sin darte cuenta. Tampoco es cierto el estereotipo de que las personas jubiladas sólo saben mirar las obras desde la valla, hay múltiples ejemplos de labor social, de cuidados, del mantenimiento de familias enteras, o de sacar una carrera superior a los 86 años, etc…

Y es que, las cosas importantes de la vida no nos las enseña nadie. Aprendimos la lista de los reyes godos, la división de los insectos, la tabla de multiplicar, y las capitales y los ríos de los paises del mundo, pero nadie nos enseño a amar, a jugar, a aceptar el fracaso, a ser adolescente, a llegar a acuerdos, el mundo de la sexualidad, a educar a las hijas e hijos, convivir con la soledad o con el éxito, etc… Ni tampoco nos enseñaron como envejecer, cómo vivir la jubilación o la enfermedad y como aceptar el fin, el nuestro o el de las personas más cercanas.

Mi padre, por ejemplo, fue un jubilado malísimo, no sabía estar en casa por las mañanas. Hay gente que no sabe hacer otra cosa que su trabajo de siempre y se siente muy despistada, con tanto tiempo libre, cuando la sociedad decide prescindir de sus servicios laborales. Otras personas sin embargo, lo ven como una liberación, si su situación económica es digna.

El acompañamiento a nuestros seres queridos cuando se van apagando, nos puede servir a cada personas para posicionarnos mejor en ese futuro momento, que nunca sabemos cuando llegará. Por eso, debemos aferrarnos más que nunca a la vida, disfrutando de ella en cada momento, cada día puede ser único, dice Serrat, no lo dejes escapar…

Por ello este Plan de Ciudad, aparte de todos los indicadores que puedan mejorarse, debería conseguir que las personas mayores se sientan una más en su ciudad, su entorno social y familiar, útiles para la colectividad, y sepan como avanzar en edad, sin perder autoestima, ni capacidades sociales, dentro de sus límitaciones de salud. Os necesitamos y os invitamos a participar.

Estas son las palabras que dedicó a las personas mayores y al proceso de madurar, nuestro compañero Manuel Millera, concejal de Participación Ciudadana y Empoderamiento Social de Iruñea. Se trata de palabras cercanas que hicieron más cercana y humana la presentación del Primer Diagnóstico Inicial del Programa Pamplona-Iruñea, Jende Heldua Adeitsu Tratatzen duen Hiria/Ciudad Amigable con las Personas Mayores que se desarrolló este miércoles en el Condestable.

Candidatura Ciudadana Aranzadi

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