Escuelas infantiles: el porqué de un “sí”

Reconocimiento de un fallo

Lo primero, necesario para una agrupación ciudadana como Aranzadi, partidaria del cambio, es reconocer nuestros fallos:

La falta de tiempo y la premura de los plazos nos han llevado a no conceder el tiempo suficiente a las consultas pertinentes a educadoras y apymas afectadas. No les hemos cuidado como se merecen.

Si bien es cierto que no se podía establecer un proceso participativo en condiciones (el ayuntamiento y las áreas implicadas carecen de un marco normativo y de trabajo, recursos humanos y presupuesto para desarrollarlo), si se podría haber contemplado una consulta más amplia para detectar problemas e incorporar sugerencias. En ese sentido, ha sido una propuesta necesaria pero sin la calidad participativa que hubiéramos deseado. Lo reconocemos y esperamos corregirlo en próximos cursos.

Algunas educadoras, madres y padres se han sentido ignoradas y malinformadas y tienen razón para manifestar su disgusto. Hemos perdido un valioso aporte de “conocimiento experto” que hay que recuperar. Ha sido una lección para el futuro inmediato y agradecemos las críticas que de buen grado y con ánimo constructivo, se nos han trasladado. Esperamos que los problemas y ajustes laborales no les impidan sumar al proyecto del cambio.

 

El voto de Aranzadi

No obstante, aun reconociendo que nos habría gustado tener más tiempo, recursos y experiencia en procesos de participación –por otra parte inéditos e innovadores en el ámbito municipal–, hemos votado “sí” a la propuesta del gobierno del cambio. Porque dicho de otro modo: votar “no”, no era una opción.

Nuestra prioridad era solventar un agravio histórico que, durante décadas, ha mantenido discriminada a la población que, con todo derecho, reclamaba plazas en euskera. Esa situación no podía continuar. Este curso 2015-2016 hemos tenido que asumir esa injusticia heredada del gobierno de UPN pero no podíamos aceptar que no hubiera cambios en el curso 2016-2017.

Es obvio que todo ello provoca molestias, disfunciones, o problemas de adaptación de todo tipo (familiares, laborales) pero, a nuestro juicio, constituyen un mal menor frente al bien mayor, que había que priorizar.

Defendemos el “sí” porque el criterio ha sido mantener las plazas para la demanda actual y los puestos de trabajo, que eran nuestras líneas rojas. Algunas niñas y niños tendrán que reubicarse; y lo mismo ocurrirá con las educadoras. Todo el mundo tendrá que adaptarse, incluidos los que optan por el euskera.

Se va a trabajar la problemática caso a caso. Continuamos analizando una situación que es compleja y cambiante.

 

Lo que se ha conseguido y lo que falta

Gracias, en parte, al trabajo de Aranzadi, se ha iniciado un proceso de mejora de las Escuelas Infantiles, que incluirá la formación inmediata de una “Mesa de trabajo”, una encuesta y un estudio socio-económico, todas herramientas imprescindibles para cambios duraderos y para la toma de decisiones de calidad.

Sin embargo, creemos que no es suficiente; por ello, vamos a impulsar que se cree un futuro Consejo de Educación de Pamplona que, de manera estable, trabaje en el proceso de cambios hacia un modelo inclusivo que incorpore a todos los actores de la comunidad educativa: educadoras y educadores, madres y padres, entidades promotoras de la normalización lingüística, asociaciones, sindicatos e instituciones. Nuestro propósito es que, como paso previo, se forme una mesa de trabajo que luego dé paso a un Consejo donde los cambios se harán con el mayor consenso posible.

Este curso hemos conseguido reparar una injusticia flagrante –equilibrar la opción en euskera- pero no hemos podido abordar a fondo el otro gran tema respecto a las escuelas infantiles: la discriminación socio-económica. Hay que ser consciente que la demanda actual no es la demanda real: fuera quedan las familias que necesitan este servicio pero al que no pueden acceder por falta de recursos económicos. El sector de la población empobrecida y precarizada que no tiene acceso a vivienda, energía o alimentación dignas y que, obviamente, tampoco dispone de recursos para acceder al ciclo 0-3 años. Por ello, es necesario un nuevo baremo que, desde criterios sociales, supere la exclusión.

Si el compromiso de Aranzadi para este curso ha sido equilibrar la opción en euskera, para el siguiente será garantizar el acceso universal. Trabajaremos para que en esta legislatura haya un vuelco significativo y definitivo en esta situación.

Vamos a impulsar, de cara al año próximo, el incremento del presupuesto para la creación de nuevas escuelas –rehabilitando o habitando edificios municipales, antes que construyendo nuevos– y de nuevas contrataciones con salarios dignos. En este aspecto, consideramos que es necesaria una planificación para que el Gobierno de Navarra asuma de manera progresiva la totalidad de la competencia educativa en Pamplona. Seguramente habrá que abordar el debate de nuevas fiscalidades que permitan desarrollar el modelo.

Por otra parte, Aranzadi se ha comprometido a formar un grupo de trabajo externo y abierto para acompañar, evaluar y proponer al proceso de cambios.

Todos los miembros de la comunidad educativa y la ciudadanía están invitados a formar parte de este grupo que reforzará el trabajo y la toma de decisiones en un ámbito que la asamblea general de Aranzadi ha considerado “una línea estratégica” para esta legislatura del cambio.

En esta ocasión, más allá de los contactos institucionales, hemos acudido a una manifestación de protesta y hemos invitado a las personas afectadas a la asamblea, para que nos cuenten de primera mano su relato. Las hemos escuchado y hemos tomado nota de cara a las negociaciones en el gobierno del cambio. Les agradecemos su colaboración y sus críticas y, aunque en esta ocasión no hemos podido satisfacer todas sus demandas, esperamos que sigan colaborando con nosotras. La asamblea y los grupos de trabajo siempre están abiertos en Aranzadi: la participación es nuestra seña de identidad.

 

Una llamada a la responsabilidad social

Estas últimas semanas se ha visibilizado una protesta en torno a los cambios que va a provocar el nuevo modelo más equilibrado de las Escuelas Infantiles. Como hemos dicho, una parte de esa protesta social es legítima y ha estado alimentada por el fallo en la consulta y la comunicación a toda la comunidad educativa en tiempo y manera. Pero hay otra parte que no es legítima sino artificial e interesada, desinformada y manipulada.

UPN y PSN han hecho muy poco para desarrollar un modelo justo y equilibrado de Escuelas Infantiles. En diez años, ni han generado empleos estables y de calidad, ni han satisfecho la demanda de euskera, ni han atendido a los sectores mas desfavorecidos. No tienen legitimidad para alzar la voz ni para envenenar el ambiente.

Los medios de comunicación que atizan el conflicto para generar la falsa sensación de una guerra identitaria manipulando a un sector de la sociedad actúan de manera irresponsable. Pierden legitimidad alimentando confrontaciones sociales de consecuencias imprevisibles.

Y también –y es doloroso decirlo–, tampoco atesoran demasiada legitimidad las voces que reclaman atención a sus demandas desde posiciones estrictamente particulares… que han callado durante décadas y que siguen callando ahora respecto a las otras injusticias que se están produciendo en las Escuelas Infantiles.

Educación pública de calidad, laica, universal y gratuita. Educación pública con participación, transparencia y democracia. Gobernar obedeciendo. Eso o la fractura social dirigida por intereses espurios.

Candidatura Ciudadana Aranzadi

Un proyecto de ruptura democrática para recuperar Pamplona para la ciudadanía

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