En Navarra, a por todas

Rueda de prensa confluenciaYa lo dijimos antes de las anteriores elecciones generales: el momento en Nafarroa es histórico y exige altura de miras. Desgraciadamente, los oportunistas se llevaron el gato al agua en aquella ocasión. Ahora, la legislatura más breve desde la Transición ha llegado a su fin. Y sigue habiendo quienes defienden un cambio de gobierno que mantenga lo esencial y quienes apostamos por la ruptura democrática y por un proceso constituyente.

Aranzadi – Pamplona en Común apoyó en su momento el proceso de confluencia que se realizó para las elecciones generales de diciembre. Reivindicamos el papel que en este proceso tuvieron las distintas candidaturas ciudadanas y unitarias y queremos poner en valor el trabajo en red realizado durante los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre. Es ese trabajo el que nos impulsa hoy a dar de nuevo nuestra opinión sobre el proceso de confluencia actual.

Las elecciones del 26 de junio serán una segunda vuelta, a condición de que recordemos que queremos ganar para llevar a cabo una transformación que ponga en manos de la ciudadanía las decisiones sobre nuestro futuro colectivo. Y, en esta ocasión, no bastará con convocarnos para votar. Es necesaria la implicación de todos. En común.

El éxito de las confluencias territoriales en las elecciones del pasado 20 de diciembre muestra el camino para mejorar los resultados. Pero no será la mera adición de partidos y el reparto de puestos en las listas lo que contribuya a ello. Es necesario dejarse desbordar por la cooperación de toda esa gente que desde 2011 ya no quiere quedarse en casa.

Ahora mismo, el eco del 15M resuena con fuerza en las plazas francesas, y esperamos que sirva de inspiración para extender la próxima protesta global que comenzará dentro de diez días; la noche entre el 14 y el 15 de mayo. De momento más de 200 ciudades de todo el mundo se han sumado a la convocatoria.

Por todo ello, proponemos:

La constitución de listas electorales comunes del cambio en la mayor cantidad de circunscripciones electorales posible. Ello requerirá acuerdos a nivel estatal y a otros niveles.

  • La celebración de primarias abiertas para elegir las candidaturas. Por exigencia democrática y porque tenemos derecho a revalidar o no el trabajo de nuestros representantes en las Cortes.
  • Unas reglas de primarias equilibradas y claras. Las listas comunes deberían confeccionarse mediante el sistema Dowdall, que integra a las minorías y favorecer su cooperación en lugar de marginarlas.
  • Si no fuera posible negociar dichas listas comunes, se deberían proponer candidaturas que surjan de primarias equitativas sin listas plancha. Además, los órganos que gestionan los procesos electorales internos deberían ser imparciales y los comités de garantías encargados de resolver los conflictos, transparentes.
  • Todas las organizaciones políticas participantes deberían definir de manera clara y previa quiénes son sus inscritos activos con derecho a voto.
  • Las direcciones de los partidos deberían evitar la incorporación de personalidades al margen de las primarias. La popularidad ya otorga una ventaja suficiente con respecto a otras candidaturas en un proceso de primarias.
  • El programa electoral debería ser audaz, elaborado de manera colaborativa y con mayor participación de los ciudadanos y del tejido asociativo, aunque sea a partir de un borrador inicial elaborado por un equipo reducido de personas. No podemos partir de un programa de mínimos elaborado con miedo: ello nos abocaría a renunciar de entrada a las transformaciones reales que la gente demanda.

La experiencia adquirida hasta hoy por el bloque político del cambio es ya importante. Debe permitirnos generar una dinámica capaz de integrar fuerzas muy diversas bajo una aspiración compartida independientemente de las diversas opiniones o ideologías: una democracia plena que incluya a todos, sin exclusión.

Cualquier proceso que se ponga en marcha sin un impulso popular y ciudadano, está condenado a imitar las representaciones habituales en el Régimen de 1978. Será un ejercicio de vieja política con ropajes nuevos.

Solo el diseño y la construcción de una candidatura que funcione a modo de catalizador de todas las potencias generadas por la sociedad en movimiento, puede mantenernos en el camino hacia el objetivo de la democratización, con un nuevo paso necesario e irrenunciable: la victoria electoral.

Porque para vencer, primero hay que hacerse invencible.

Aranzadi – Pamplona en Común

Aranzadi-Pamplona en Común realizará una asamblea abierta el 27 de Mayo para valorar las diferentes propuestas de confluencia que haya encima de la mesa y decidir en base a nuestro propios criterios.

Candidatura Ciudadana Aranzadi

Un proyecto de ruptura democrática para recuperar Pamplona para la ciudadanía