Biografía

Nacida en Pamplona. Soltera con un hijo de 6 años. Administrativa de formación. Diseñadora, productora y comerciante de ropa de marca propia los últimos 15 años.

Mi primer compromiso activista fue en los grupos para mujeres jóvenes impulsados por el movimiento feminista en el año 1983. Después mi compromiso social se complementó con el político participando en un partido que aún existe. Tras el alzamiento zapatista en 1994, en 1995 me trasladé a México viviendo durante un año el proyecto transformador de lo político y lo social que planteaba el zapatismo. La profundidad de las reflexiones sobre la forma de hacer política y las herramientas para hacerlo, chocaron profundamente con mi antigua organización política y me orienté exclusivamente a lo social en el campo de la solidaridad internacionalista y feminista. Quizás como movimiento pendular, después de estos años de activismo, en el año 2000 abrí un paréntesis en mi vida personal para desarrollar un proyecto propio profesional y familiar. Ahora que vuelvo a reencontrarme con el compromiso político, con un hijo de seis años a mi cargo, creo que esos movimientos pendulares deben ser suaves, sobre todo para las mujeres, a las que con tanta frecuencia se nos obliga a elegir entre dos facetas que son dos partes de nuestra existencia. Pero vuelvo con la esperanza y la exigencia para todas las personas que participan en este proyecto, de que asuman que no cambiaremos  la sociedad, ni la política, ni la actual situación de mujeres y hombres en ella, si nosotras mismas no somos capaces de hacerlo en nuestras organizaciones y colectivos. Hay buena disposición, por eso estoy aquí.

Militancia

Socia de Landare, Zabaldi y APYMA de S. Francisco

Motivaciones

El momento político y social actual me parece especial, porque creo que hay posibilidades de un cambio real, tras décadas de bipartidismo y monopolio, que por fin caiga la casta. Quiero un cambio ya, en el carácter de esta ciudad, quiero que Pamplona/Iruña sea una ciudad amable, alegre, sana, libre y solidaria, donde los conflictos se resuelvan hablando, consensuando, no con porrazos y multas, para todas y todos sus habitantes. El proyecto de candidatura ciudadana me motiva por su forma y su objetivo. No participaría en ningún otro. Lo que me atrajo de Aranzadi, más aún que un programa que se va y se seguirá haciendo, es el lema del código ético: mandar obedeciendo. Y más aún que el lema, la convicción de que las personas que impulsan Aranzadi creen en él. Hace cuatro años se decía  “no nos representan”, “llaman democracia a algo que no lo es”. No es democracia aquella en la que la representación se convierte en suplantación. Hay que gobernar obedeciendo. Pero no basta decirlo para que se haga. Se requiere que la ciudadanía se erija como un sujeto colectivo para que la persona representante sepa a quién y cómo tiene que obedecer. Ese es el proyecto de Aranzadi, y ese es mi proyecto.