A propósito del error de Laura Berro

Aranzadi cuenta su versión

Ha habido una adjudicación a una asociación juvenil sin ánimo de lucro, no a una empresa. Yoar lleva años trabajando en prevención infanto-juvenil en la Milagrosa y Azpilagaña y ha ganado el concurso por méritos propios. Laura Berro no participó en la elaboración del pliego, ni en la valoración del proyecto, ni en la adjudicación, trámites todos ellos que corrieron a cargo del Área de Acción Social. Sí participó en el trámite administrativo final, cuya resolución se acordó por unanimidad, en el que hubo un error que no tuvo consecuencias prácticas, y en el que no se obró de mala fe ni hubo perjuicios a terceros. Así mismo el Equipo de Gobierno entiende que ha cometido el error, pero no que influyera sobre la adjudicación. Aranzadi-Pamplona en Común ha tenido ya una primera asamblea para analizar lo sucedido y se remite a su propio código ético, que no es el del Régimen de 1978: ha habido un error serio, pero no ha habido un intento de favorecer a una asociación u otra. No procede iniciar un proceso revocatorio “de oficio”.

Aranzadi hace autocrítica y pide disculpas públicamente por su error

Al igual que hizo hace dos meses por los fallos en el proceso de las Escuelas Infantiles, pide disculpas a la ciudadanía y a sus votantes por el error de nuestra compañera Laura Berro. Error que asumimos de manera colectiva ya que, a menudo, nuestras insuficiencias como colectivo ciudadano primerizo en estas tareas, las pagan los concejales y concejalas que están en primera línea. Somos gente corriente y no políticos profesionales. Detectado el error, intentaremos poner remedio al problema que lo ha provocado para que no vuelva a ocurrir, proponiendo medidas internas y también al equipo de gobierno. No obstante, ninguna formación política va a estar exenta de cometer errores a lo largo de una intensa legislatura: sólo podemos esperar reducirlos al máximo y encararlos de manera cabal y proporcionada.

Aranzadi sigue el código ético que votaron sus electores

Nosotras seguimos el Código ético que aprobó nuestra asamblea antes de las elecciones y que sancionaron nuestros votantes; a él nos debemos. No seguimos el de otras formaciones políticas ni el que marcan algunos medios de comunicación. Y en este Código ético, no se habla de dimisiones por cometer errores. La Asamblea de Aranzadi entiende que la petición de dimisión no procede en este caso.

Aranzadi es exigente

Aranzadi es exigente con la Vieja Política, con la corrupción y con los errores ajenos… y propios. Al mismo tiempo que realizamos críticas, a veces severas, las recibimos, y a menudo, de manera creciente, acompañadas de insultos y descalificaciones por una oposición envalentonada en periodo electoral. Entendemos que, hasta cierto punto, pertenecen al juego político pero nosotros, de momento, no hemos pedido la dimisión de nadie por errores cometidos, mentiras o insultos.

Aranzadi sigue su proceso

La Asamblea de Aranzadi ha debatido la situación y no ha pedido la dimisión de nuestra compañera. Nuestra asamblea no procede así: tiene sus cauces, sus espacios y sus procedimientos (como los procesos revocatorios). Hemos escuchado las diferentes opiniones de la asamblea y se ha propuesto la convocatoria de nuestro Comité de Garantías y Mediación, así como la inclusión de un punto específico en la Asamblea general del 27 de mayo, en el que ofreceremos a nuestro censo y a los votantes, todas las explicaciones que se soliciten.

Aranzadi hace una valoración política

Consideramos que sobre el caso de un error puntual –más o menos grave, según las interpretaciones–, se ha dado un salto cualitativo en el ataque político que estamos recibiendo en los últimos meses por parte de una oposición ociosa y desbocada. Es consecuencia de nuestros posicionamientos políticos y, en el fondo, de nuestras actuaciones a favor de otra forma de hacer política. Es significativo como la oposición se dedica a hurgar en los procedimientos administrativos para levantar acta contra Aranzadi. Nos ha pillado en una falta formal, que reconocemos y que nos apena profundamente, pero que no pone en cuestión el trabajo positivo que nuestros concejales y concejalas están llevando a cabo en sus áreas y en el Ayuntamiento del Cambio.

Las disculpas profundas, sinceras y dolorosas se las tendremos que pedir a los precarios y a las mileuristas dentro de tres años… si las políticas municipales del Ayuntamiento del Cambio no han servido para redistribuir la riqueza y para mejorar sus condiciones vida. Queda mucho por hacer.

 

Candidatura Ciudadana Aranzadi

Un proyecto de ruptura democrática para recuperar Pamplona para la ciudadanía