Manuel Millera, concejal de Participación Ciudadana: “La participación es hoy como la democracia en la Transición, todo el mundo habla de ella, pero nadie tiene ni idea de lo que es”

 

Nuestro compañero Manuel Millera, concejal de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Iruñea, inauguraba  ayer las jornadas que hoy viernes continúan “Crear Comunidades Colaborativas: la construcción de políticas públicas de acción comunitaria”.  El área de Participación Ciudadana municipal que gestiona Aranzadi ha organizado estas jornadas. Durante 3 días, permite a la ciudadanía de la capital navarra y a las personas visitantes, profundizar en los diversos aspectos de la participación, desde la teoría y la práctica, a través de talleres y visitas a experiencias reales desarrolladas en Pamplona, como las visitas a la Huerta de la Piparrika y al proyecto Plazara! 

Os dejamos la estupenda reflexión que sobre la participación hizo ayer Manuel Millera en su intervención junto a Ana Ollo, Consejera de y Relaciones Ciudadanas e Institucionales y Pablo Azcona,   presidente de la Confederación Navarra de Municipios y Concejos en la apertura de las jornadas.

 “Dice Iñaki Gabilondo que NO deberíamos fustigarnos demasiado por lo que hicimos la generación de la Transición. Entonces todo el mundo hablaba de democracia pero nadie tenía ni idea de lo que era. Se hizo lo que se pudo, con las consecuencias que tenemos: una democracia de baja intensidad. Por Catalunya, el salvamento de los bancos en 2008 o la puesta en cuestión de la monarquía. Digamos que hace falta un nuevo empujón democrático, llamanlo como quieran, segunda transición, proceso constituyente… Pues bien, con la Participación pasa algo parecido: todo el mundo habla de ella, pero no sabemos que es.

Reconozcamos que nos da pereza asistir incluso a la reunión de vecinos del portal para arreglar el tejado o poner el ascensor. La gran victoria socialista del 82, se produjo por una enorme ilusión popular. Y una frase recorrió la piel de toro: “Ya están los nuestros y las nuestras, podemos quedarnos tranquilas, e irnos a casa”. La gran confianza existente en la nueva clase política, derivó en un alejamiento de las asociaciones ciudadanas de la política. Los partidos, sindicatos y movimientos populares llenaron las administraciones públicas, y la calle se vació. Hasta que llegó el 15 M y la gente empezó a gritar “No nos representan”. Aquellos sindicalistas y cuadros políticos se habían convertido en honestos funcionarios, que primero se preocuparon del bien del país, luego del bien de la administración, luego del bien de su colectivo, y al final quizá solamente del suyo propio. El militante se institucionalizó y el bipartidismo prefirió alternarse en el poder antes que dar protagonismo a la ciudadanía.

No sabemos si hacer referéndums cada 6 meses, como en Suiza, o si hacer procesos participativos para todo. Pero de alguna manera debemos participar de manera simple y práctica en las decisiones primordiales de nuestra vida diaria. No debería existir una distancia tan grande entre un político y un votante. En el grado ideal, deberían ser intercambiables… pero no lo son y nos queda un largo trecho. El estado español pues, paga un alto precio por no haber tenido nunca una revolución burguesa.

Nos encontramos atravesando un cambio de época donde nuestros municipios y barrios sufren directamente el impacto de unas transformaciones estructurales que van más allá de una situación temporal de crisis. Por ello, las políticas públicas se enfrentan a muchas dificultades para adaptarse a estos cambios, convirtiéndose en parte del problema. Y reconocer que tienes un problema, dice la psicología, es el principio necesario de la solución, pero sólo un principio. No queremos se repita lo del 82.

Las nuevas situaciones nos obligan a repensar el marco y las estrategias de las políticas locales y urbanas. Actuar sobre una realidad compleja implica reconocer a los múltiples agentes que la conforman y valorar bien sus interdependencias, para desarrollar formas más abiertas de gobierno, que impliquen a la institución, tejido social y ciudadanía. Pero no basta con un buen Plan. Hace falta acompañarlo de presupuesto y de personal, y hacer una evaluación cada legislatura. La política tiembla con las evaluaciones. Adelante con ellas.

El ámbito local es óptimo para incidir en las nuevas formas de asumir las relaciones entre institución y sociedad a escala comunitaria. Como dicen los ecologistas: “Piensa globalmente, actúa localmente”. Pero tal vez, que un ciudadano pueda entrar cada semana al despacho de una concejala, aún estando bien, quizá tampoco sea la mejor manera de engrasar este mecanismo. No sabemos cómo hacerlo y tenemos mucho que aprender los de fuera, y los de dentro. Los de fuera deben aprender a que no siempre hay que quejarse, o pedir y pedir, tb se puede ser positivo haciendo aportaciones

Mientras aquí hablamos de esto en Bonn hablan del clima y el planeta sufre, se queja y ya casi no es noticia. La distancia entre pobres y ricos aumenta cada día. Nunca han existido antes tantos peligros juntos que puedan acabar con la vida humana… ¿Seremos capaces de revertir las tendencias negativas en lo global y en lo cercano? En nuestra mano está, exclusivamente, no nos fiemos de líderes, ni salvadores ajenxs. Queremos participar en política si, pero tb en las grandes decisiones del mundo, económicas, laborales, militares o religiosas, etc…

Con este desafío, las jornadas presentan múltiples espacios de encuentro, debate y trabajo en torno a los retos, claves y oportunidades en la construcción de políticas públicas de acción comunitaria, como tenéis en el programa. Confiamos que sirvan para avanzar un poquito más en la dirección correcta: el empoderamiento ciudadano y el engrase de la máquina gobernantes gobernadxs, para que las diferencias entre ambos mundos vayan disminuyendo hasta desaparecer. Todo ello en general. Pero añadir además en mayúsculas como no, la discriminación existente hacia la mitad de la población por su género. El caso Weinstein y cualquier telediario nos recuerdan una tremenda desigualdad en nuestra propia casa. Los hombres tenemos mucho por hacer y ya no hablo de política, sino de nuestra vida diaria. Ánimo a todas y especialmente a todos. Eskerrik asko denori.”

Candidatura Ciudadana Aranzadi

Un proyecto de ruptura democrática para recuperar Pamplona para la ciudadanía

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